El lado oscuro de las redes sociales: Estrés, Trolls y Haters.

Social Media

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13 noviembre, 2019

¿Qué es un hater? El hater es aquella persona que generalmente critica, con razón o sin ella, desprecia o difama a una persona, producto, marca o simplemente un concepto.

Ser “hater” de algo es lo más normal del mundo. Todos tenemos gustos y preferencias, por lo que es lógico que nazcan en nuestro innterior sentimientos cercanos al odio, ya sea porque estamos vinculados a algo en concreto (una ideología, un estilo de vida) o simplemente porque somos fans de lo contrario.

Aunque el término nació en internet, lo cierto es que ser hater ha traspasado la pantalla y es un modo de actuar ante determinadas situaciones.

Tipos de trolls y haters en redes sociales

El Recalcitrante

Recalcitrante: dícese de esa persona que se mantiene firme y es insistente. Pues bien, este tipo de hater busca constantemente llevar la razón, y aunque la marca ya le haya contestado de forma cortés y educada, él sigue erre que erre.

En estos casos, al hater no le vale cualquier modelo de respuesta, sino que busca encarecidamente que el community manager mantenga un diálogo con él.

Nuestra recomendación para no acabar en una conversación que sea un bucle sin fin es que, una vez que consideres que has resuelto su duda o queja, e ignores sus siguientes mensajes.

El que odia al personaje

Aunque cuentes en tu campaña con la persona más popular del momento, siempre habrá a quién le chirríe el personaje que has elegido para la publicidad de tu marca.

Los hay que los odian un poco, y luego están los que desterrarían a dicha persona, le desean la muerte o incluso la matarían con sus propias manos, porque has sacado el instinto asesino del usuario, no hay término medio.

Pero no pasa nada, a no ser que tu prescriptor sea K

ylie Jenner, generalmente las amenazas de dejar de consumir la marca se contrarrestan con los comentarios de los fans del personaje.

Troll «El Bromas»

El troll es aquella persona a la que tu marca le da completamente igual, es más, a lo mejor se acaba de enterar de que existe, pero no tiene nada mejor que hacer que intentar sabotearla, burlarse de ella, tenderle una trampa.

No es que sea un consumidor defraudado, es simplemente una persona aburrida, en ocasiones, con cierto ingenio.

Lo mejor en estos casos es actuar como hizo Alcampo con el caso de “la ruka”, y responder con la misma perspicacia. Si el troll se quiere echar unas risas, ¿por qué no iba a poder hacerlo la marca?

El que actúa en manada

¿De qué sirve quejarse si nadie sabe que lo estás haciendo? Eso debe pensar el siguiente tipo de hater, el que para que todo el mundo vea los comentarios que le está haciendo a una marca, decide llamar a su pandilla, que le secundan en su movimiento de “haterismo”.

“Mi amigo tiene razón”, “Bien hecho tío”. Es la ley del más fuerte. Hay quien echa de menos la época del cole y ‘La banda del patio’

Los que se suben al carro

Cuando hay una movida en redes sociales, aunque la cosa esté ya casi resuelta, siempre hay alguien que piensa que hay que aprovechar la oportunidad y echar leña al fuego, no vaya a ser que se apague.

Da igual que no se haya enterado que ya acabó la fiesta, él tiene que meterse por medio y dejar constancia de que también está indignado con el asunto.

¿Cómo actuar ante los trolls en las redes sociales?

En el otro extremo están los brand lovers, aquellas personas que sienten un vínculo con la marca y que la adoran. No serían capaz de hacer cualquier cosa por ella, pero sí que la defienden donde haga falta.

Un brand lover puede servir de mucho para compensar ciertas opiniones, ya que éste ayuda a mejorar la reputación corporativa y la imagen de marca.

¿Y cómo mantener relación con los brand lovers? A través de las principales plataformas de comunicación que tiene la marca con los usuarios, atendiéndolos, fomentando un contacto con ellos, que sientan que son importantes.

Otros consejos para no caer en ningún error con los comentarios de los haters pueden ser responder de forma respetuosa cuando se trata de un problema serio, intentar no herir sensibilidades con ciertas bromas irónicas, y no caer en el juego de algunos usuarios.

Para las marcas es importante saber diferenciar entre la gente que realmente ha tenido un problema (y solventarlo) y las personas que se quejan por molestar. 

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